miércoles, 26 de agosto de 2015

Morir es trascendencia

Título: Morir es trascendencia

Sumario: Todos nosotros una parte del gran misterio

Créditos/fecha: Mery Giovanna García/ 20 de agosto de 2015

Texto:



Jamás había sido tan difícil vivir la muerte como aquél día. A lo largo de mis 21 años he visto a muchas personas muertas, pero ninguna vez he presenciado a ninguna perecer. 

La madrugada del 24 de febrero del 2012 mi mamá me despertó a eso de las 5:00am. Yo, en la profundidad de mi mejor sueño, pensaba que me estaba levantando para ir al colegio. Lo que no sabía es que algo inevitable había ocurrido.

Mi madre me dijo que mi bisabuela había fallecido justo en el momento en el que abrí los ojos. Honestamente, no sentí absolutamente más que nada, mezclado con las ganas de querer seguir durmiendo.

Entré en un trance tan intenso que bloquee todas mis emociones. Aproximadamente a eso de las 7:30am estábamos en camino a despedirla. Mamá Julia es y fue el ser más importante que he conocido en mi existencia.

Ella me enseñó todo lo que soy, gracias a su sabiduría aprendí a vestirme, a comer, a caminar e incluso a expresarme. Decirle adiós ha sido una de las vivencias más fuertes que he vivido hasta el momento.

Recuerdo que entré al cuarto que solía ser mío cuando era pequeña. Allí estaba, un cuerpo inerte, sin movimiento, sin respiración, sin alma. Mis lágrimas comenzaron a caer desesperadamente en un intento por entender que estaba pasando.

Justo en ese instante recordé que en sus últimos días de vida le había prometido no llorar cuando ella finalmente se fuera. Fue entonces cuando comprendí el significado de la muerte, enseguida comencé a cantar.

Canté una pieza para agradecer su presencia llena de luz. En ese instante tuve la revelación de que irse es simplemente trascender, partir de vuelta al origen. Además, supe que ella siempre estaría presente, latiendo, en mí.

Unas horas después fuimos a su entierro. El cementerio del Este es un lugar particular porque a pesar de las lápidas de los muertos me pareció un espacio bastante tranquilo. La energía que se proyectaba era pacífica, además había un silencio magistral que recordaba a los primeros días de vida.

Para ese día eran muy pocas las áreas que estaban ocupadas con tumbas. De hecho, en el terreno donde ubicaron a Julia no había prácticamente nada más que solo tierra. Tierra fértil, cubierta de un cielo azul que me hacía sentir en el mar.

No mentiré, fue difícil volver. Tenía mucho tiempo que no iba a visitarla, en parte porque considero que no es necesario ir hasta allá para poder sentirla cerca. Ayer, 20 de agosto de 2015, estuve un rato a su lado.


Un vez allí es inevitable darse cuenta que lo que antes era nada ahora está ocupado por cuerpos. Entonces es vital, comprender que solo está es más muro. Todo el universo, alguna vez, va a llenarse de lo que fuimos.

Todos nosotros vamos a trascender, somos una parte del gran misterio. Es cuestión de agradecer por el presente, la muerte también es vida al ser trascendencia.


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