miércoles, 26 de agosto de 2015

¿A dónde iremos cuando no quede lugar en donde sentarse?

Título: ¿A dónde iremos cuando no quede lugar en donde sentarse?

Sumario: Bellas Artes era un punto de encuentro directo con lo artístic

Créditos/fecha: Mery Giovanna García/ 20 de agosto de 2015

Texto:

Era un recuerdo visible en mi memoria el haber caminado por el mismo lugar indefinidamente. Bellas Artes era algo más que un lugar común, era un punto de encuentro directo con lo artístico, con la más sutil manifestación de sublimación.
                 
Solía ser un espacio ideal para intercambiar las mejores vivencias. Artistas circenses, bailarinas, deportistas e incluso patineteros lo frecuentaban usualmente para practicar, así como exhibir sus números.

Estar allí era en su totalidad una expresión pura del mundo bohemio. Todo tenía un aire  sutil a poesía, la convivencia entre las personas era un vínculo idílico. Aquél ambiente cargado de buena energía que rodeaba a los museos era uno de mis sitios preferidos para estar.

Desde la primera vez que fui me hicieron entender que era una zona de tolerancia. Habitualmente, era aceptado el encontrarse a varias personas, en la conocida plaza de los Museos, consumiendo marihuana.


Más de una vez me topé con varios grupos que se sentaban a fumar mientras escuchaban música. Parecían estar felices, compartiendo entre risas con un humo muy denso que subía hasta las nubes. Casi como si la vida fuese eso y nada más.

Así transcurrieron algunos días de mi vida, me encantaba sentarme a escribir mientras observaba a la gente reírse, despreocupada. Me inspiraban a crear poemas que trascendían mi imaginación. No miento si digo que de allí surgieron mis más profundos y elocuentes escritos.

No obstante, también aprendí que nada perfecto dura para siempre. Bellas Artes hoy en día, aquél sueño de unión sublime entre artistas, se ha convertido en un círculo vicioso de drogadictos sin control.

En algún momento toda la belleza e igualmente la felicidad, se perdieron en el tiempo, quedando así el paso libre a personas con mal aspecto, mototaxistas, malandros así como los conocidos “tukkys”.

Dichos personajes ahora se instalan a diario a quemar infinitas cantidades de sustancias de todo tipo. Su presencia hizo que todo se volviera violento, sucio, destruido. Me duele tanto como si hubieran roto una parte en mí.

Ya es imposible acercarse a pasar un tiempo ameno, la policía siquiera ha hecho nada para evitar esta situación que contamina los espacios abiertos que deben usarse para la recreación de los jóvenes estudiantes.

La última vez que fui, hace un mes aproximadamente, hubo un enfrentamiento entre dos hombres que terminó en puñaladas. En ningún momento llegaron las autoridades para controlar lo que ocurría.


Todos los que estábamos externos al problema tuvimos que correr por miedo de que se desatara algo más grave. El ambiente se tornó agresivo, muchos sujetos andrajosos tomaron una postura agresiva con los presentes.

Poco a poco se van deteriorando las formas, perdiendo los sueños, diciendo adiós a las plazas, pasando de largo, evitando estar. Contradictoriamente en vez de avanzar, retrocedemos.

¿A dónde iremos cuando no quede lugar en donde sentarse? Aún me quedan memorias de haber sido feliz en un sueño al que ahora evito toparme para poder continuar.

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