ANTETÍTULO:
Caracas
TITULO:
Las verdades no tienen porqué
ser complacientes
SUMARIO:
El año 2014 fue uno de los más violentos para
toda Venezuela, pues la libertad de expresión se vio siempre forzada
CRÉDITOS/FECHA:
Mery Giovanna García Graterol
/25 de agosto de 2015
TEXTO:
El año 2014 fue uno de los más violentos para
el país. Así terminó la rueda de prensa hecha por Marco Ruiz, Secretario
General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.
El lugar que nos recibió parecía ser un
hospital. Unas escaleras tras una reja azul oscuro daban la entrada a la sede
central del Colegio Nacional de Periodistas (CNP). Donde el gremialista nos
estaría esperando para darnos una charla sobre la libertad de expresión.
La sala estaba repleta de cuadros con dibujos
de lo que parecían ser escritores de periódicos. Habían dos mesas largas, así
como sillas azules dispuestas alrededor para nosotros. A parte, escritorios
repletos de documentos al igual que anotaciones.
Sus comentarios sobre la labor del periodista
fueron extensos y profundos. Varias personas hicieron preguntas que
desentablaron debates, además de opiniones diversas sobre el tema. Fue así como
se dio inició a la reunión.
Sin embargo, el ambiente estaba muy calmado.
¡Algo faltaba allí! ¿Dónde estarían las cámaras y los gritos desesperados de
los presentadores al momento de estar en una verdadera rueda de prensa?
Cierto que a penas somos estudiantes, pero
era inevitable soñar en un momento como ese. Sin duda me sentía como una
profesional tomando notas apresuradas en mi libreta para luego redactar una
noticia.
Las palabras de Ruiz abarcaron desde
artículos comprendidos en la
Declaración de los Derechos Universales hasta la importancia
de utilizar correctamente el Twitter. Nos motivó a no rendirnos nunca una vez
que entráramos al oficio.
Una mesa de jugos acompañada de unas
suculentas galletas esperaban al fondo del lugar. De pronto, se terminaron
aquellas inspiradoras frases, cuando una cola ya se formaba en las
inmediaciones de la comida. Era como una larga fila de personas buscando
alimentos en el Mercal.
Me incluyo, pues al final me atraganté de los
ricos dulces. Siguiendo con la historia, salimos de la sala oeste para
dirigirnos a un nuevo encuentro. Esta vez se trataba de una de las mejores
periodistas a nivel mundial, su nombre es Lisbeth de Cambra.
Ella es cautivadora, elocuente como el propio
Ismael Cala, su expresión tan coloquial ¡Me hizo sentir en casa! Es algo que
caracteriza al venezolano ¿no? Nuestra manera de hablar, de reírnos, de incluso
llorar hasta de comportarnos gestualmente.
“Violaron los derechos de Andrea, la chica de
24 años de edad...ella que fue mi estudiante”. “Además como una hija…lo siento,
sería insensible si no llorara”. Eso dijo la redactora con los ojos rebosados,
como si de un río se tratase.
Fue muy duro pensar en ello, pues cada día se
ven cosas más tétricas. Antes uno escuchaba de abusos en el África, sentíamos
que eso estaba lejos. Pero, ¡No! Lo estamos viviendo, todos los días, a cada
hora, a cada segundo.
Antes, nos reconocían por ser el país de las
mujeres bellas, ahora somos el de las tasas de muertes más altas. Así como el
de mayor inseguridad. Comprendía su estado de ánimo, pues ser venezolano ya no
es tan fácil.
Una frase me dejó marcada: “¿Qué me importa
si es incómodo?, las verdades no tienen porqué ser complacientes” Es así, nada
tiene que serlo, cuando se trata de lo real…
CARACTERES: 2.634

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