jueves, 27 de agosto de 2015

Las verdades no tienen porqué ser complacientes

 ANTETÍTULO:
Caracas
TITULO:
Las verdades no tienen porqué ser complacientes
SUMARIO:
El año 2014 fue uno de los más violentos para toda Venezuela, pues la libertad de expresión se vio siempre forzada
CRÉDITOS/FECHA:
Mery Giovanna García Graterol /25 de agosto de 2015



TEXTO:
El año 2014 fue uno de los más violentos para el país. Así terminó la rueda de prensa hecha por Marco Ruiz, Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

El lugar que nos recibió parecía ser un hospital. Unas escaleras tras una reja azul oscuro daban la entrada a la sede central del Colegio Nacional de Periodistas (CNP). Donde el gremialista nos estaría esperando para darnos una charla sobre la libertad de expresión.

La sala estaba repleta de cuadros con dibujos de lo que parecían ser escritores de periódicos. Habían dos mesas largas, así como sillas azules dispuestas alrededor para nosotros. A parte, escritorios repletos de documentos al igual que anotaciones.

Sus comentarios sobre la labor del periodista fueron extensos y profundos. Varias personas hicieron preguntas que desentablaron debates, además de opiniones diversas sobre el tema. Fue así como se dio inició a la reunión.

Sin embargo, el ambiente estaba muy calmado. ¡Algo faltaba allí! ¿Dónde estarían las cámaras y los gritos desesperados de los presentadores al momento de estar en una verdadera rueda de prensa?

Cierto que a penas somos estudiantes, pero era inevitable soñar en un momento como ese. Sin duda me sentía como una profesional tomando notas apresuradas en mi libreta para luego redactar una noticia.

Las palabras de Ruiz abarcaron desde artículos comprendidos en la Declaración de los Derechos Universales hasta la importancia de utilizar correctamente el Twitter. Nos motivó a no rendirnos nunca una vez que entráramos al oficio.

Una mesa de jugos acompañada de unas suculentas galletas esperaban al fondo del lugar. De pronto, se terminaron aquellas inspiradoras frases, cuando una cola ya se formaba en las inmediaciones de la comida. Era como una larga fila de personas buscando alimentos en el Mercal.

Me incluyo, pues al final me atraganté de los ricos dulces. Siguiendo con la historia, salimos de la sala oeste para dirigirnos a un nuevo encuentro. Esta vez se trataba de una de las mejores periodistas a nivel mundial, su nombre es Lisbeth de Cambra.

Ella es cautivadora, elocuente como el propio Ismael Cala, su expresión tan coloquial ¡Me hizo sentir en casa! Es algo que caracteriza al venezolano ¿no? Nuestra manera de hablar, de reírnos, de incluso llorar hasta de comportarnos gestualmente.

“Violaron los derechos de Andrea, la chica de 24 años de edad...ella que fue mi estudiante”. “Además como una hija…lo siento, sería insensible si no llorara”. Eso dijo la redactora con los ojos rebosados, como si de un río se tratase.

Fue muy duro pensar en ello, pues cada día se ven cosas más tétricas. Antes uno escuchaba de abusos en el África, sentíamos que eso estaba lejos. Pero, ¡No! Lo estamos viviendo, todos los días, a cada hora, a cada segundo.

Antes, nos reconocían por ser el país de las mujeres bellas, ahora somos el de las tasas de muertes más altas. Así como el de mayor inseguridad. Comprendía su estado de ánimo, pues ser venezolano ya no es tan fácil.

Una frase me dejó marcada: “¿Qué me importa si es incómodo?, las verdades no tienen porqué ser complacientes” Es así, nada tiene que serlo, cuando se trata de lo real…

CARACTERES: 2.634




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